Bonito en conserva.
El Bonito del Norte, es ideal para la elaboración de conservas. Su preparación es muy simple. Consiste solamente en limpiar el pescado, cortarlo en trozos grandes y cocerlo a temperatura y tiempos exactos. A continuación se procede a quitar las espinas y la piel e introducir los trozos en latas o frascos de cristal, rellenar el envase con aceite, de oliva virgen mejor, o con escabeche en su caso, y esterilizar los envases herméticamente cerrados, en autoclaves a temperatura de 116º C.
El producto final es una maravilla, que conserva sabor y aromas del pescado, y es una de las joyas que ofrece al mundo la industria conservera española, sobre todo si se trata de ventresca o de las preparaciones especiales que se hacen en latas grandes y que ofrecen una única rodaja de bonito por envase.
Lo mejor es consumir las especialidades culinarias que ofrece nuestra cocina y entre ellas le sugerimos el “marmitako”, nombre que en euskera quiere decir “de la marmita” y con el que se designaba a la comida tradicional de los pescadores. Cuando aún no se conocían las patatas, los tomates y los pimientos, se hacia con Waldo, pan y pescado recién cogido, un sabroso cocido, que se acompañaba con vino o sidra.
El descubrimiento de América aportó los ingredientes que hoy le dan carácter y calidad a un plato excepcional el “marmitako”, de mar y de huerta que combina los productos, en una preparación maravillosa.
La ventresca a la plancha, muy poco hecha, unos segundos solo por la cara interna y un poco más por la externa, un minuto aproximadamente en total, y rociada con una chispa de un buen vinagre de Jerez, es una delicia que si se acompaña con un blanco con madera, un “godello”, por ejemplo, ofrece la oportunidad de disfrutar de un placer único.